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| Salomón González y Jennifer Ortega |
Desde que era niña, Jenifer Ortega fantaseaba con el día de su boda, casarse con su príncipe azul y tener una boda por todo lo alto, el 21 de noviembre de 2010, su sueño se hizo realidad, ella creía que era mentira, pero Dios la bendijo con un hombre bueno que la amaba y respetaba y decidió dar el paso de casarse. La boda fue pautada para realizarse a las 5:00 pm en las instalaciones de la Iglesia Evangélica Apostólica la Sinagoga.
Repartieron las invitaciones con antelación y recibieron ayuda de todos sus amigos y familiares para que la responsabilidad y los últimos detalles no recayeran sólo en ellos. Al parecer todo estaba listo para la ceremonia, sin embargo, la novia se enfrentó con un hecho que por un momento la desestabilizó emocionalmente, su novio se tardó dos horas en llegar.
Una mujer precavida
Jennifer no durmió en toda la noche, de los nervios que la abrumaban y su madre Isaida Ortega pacientemente la acompañó. Cuando marcaban las 4:30 de la mañana las dominó el sueño y se quedaron dormidas, pero su descanso sólo tardó una hora y media porque a las 6:00 am, llegó su hermano Omar a levantarlas.
Se levantaron velozmente, Jennifer se bañó, vistió y desayunó muy rápido porque a las 9:00 am tenía que dirigirse a la peluquería cuestión que se podía llevar toda la mañana, cosa que fue así, pero ella sabía que ese día sería todo un corre, corre. Por eso, tardó días lavando el ajuar de novias y haciendo las maletas, para tener todo listo, basándose en el dicho “mujer precavida vale por dos”.
Todo es un estrés
Pasó toda la mañana en la peluquería, no sólo ella sino su mamá, tías, primas, amigas y las muchachas que conformaban el cortejo, salieron aproximadamente las dos de la tarde, al salir Jennifer no había comido absolutamente nada y el fotógrafo ya tenía cuarenta minutos esperándola y no le dio tiempo de almorzar.
A pesar de las medidas de precaución que tomó la novia, ese día todo se complicó todo. Luego de la sesión de fotos le retocaron el maquillaje, se hicieron las 4:45 de la tarde y ella aun no había comido nada, se dirigió a la iglesia junto a su hermano quien la llevaría en el carro nupcial, pero estaba casi desmayada por no tener nada de comida en el estomago y pasaron por la panadería La Marquesa Deli comprando galletas y jugo.
Un final agridulce
Jennifer se sentía un poco mejor y pensaban que iban a llegar tarde porque eran las 5:10 pm y la novia a penas estaba entrando por el estacionamiento de la iglesia.
Cuando llegaron, los amigos le dijeron a su hermano que dieran una vuelta por la ciudad porque Salomón González, quien es el novio, no había llegado y que ellos le avisarían cuando estuviera en la iglesia para que Jennifer no esperara por él.
Ellos lo tomaron sin estrés y vieron la oportunidad perfecta para pasar por McDonald´s y comprar una hamburguesa, pero no pudieron porque había mucha gente y no querían entrar por el tipo de ropa que tenían. Dieron varias vueltas por la ciudad esperando la llamada de sus amigos, pero se hicieron las 6:10 pm y nada, su hermano llamó a Salomón y no les atendía el teléfono, el pánico y la rabia tanto de Jennifer como de él cada vez aumentaba más, pero cuando quiso empezar a llorar de los nervios, finalmente el novio cuando el reloj marcaba las 6:40 de la tarde.
Se dirigieron a la iglesia y todo salió bien, luego Salomón se disculpó con ella y le explicó que había dejado todo a última hora y se le hizo tarde. Para Jennifer esta situación fue incómoda y estresante pero salió airosa y lo superó con rapidez, luego lo tomó como una anécdota que le puede pasar a cualquiera.

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